jueves, 6 de enero de 2011

Epifanía 2011

Por alguna razón que creo tiene que ver con vivir en occidente o quizás por las heridas afectivas, algunos puertorriqueños, entre ellos yo, solemos andar con tristezas por las cosas que no se logran. Por las situaciones dolorosas del país y del mundo. Por la economía, la política, la religión etc. Por los amigos que se van o aquellos que ni siquiera les interesa ser amigos. Por…

Estamos celebrando el día de Reyes, habrá los que ya quitaron el árbol y las decoraciones. Habrá los que ya se estén lamentando de que se acaba el receso de navidad. Los que continúen quejándose de las cuentas que no cuadran. Los niños con caras de fo ante la saturación de juguetes y la falta de juegos.

Por mi parte yo combato la tentación de quejarme por los que se quejan, de fijar mi mirada en las desgracias con las que comenzó el año en Puerto Rico y otros países hermanos. Me ha pegado duro la trágica fiesta de la familia en el pueblo de la Florida donde ya van cuatro muertos, la muerte de un joven de 23 años en Guatemala consagrado al servicio de los necesitados, el secuestro de otro joven mexicano en la frontera con E.U. Los niños de los bateyes de haitianos que hoy no recibirán juguetes ni comida.

Combato la tentación de empezar el año con la mirada en cosas que me alejan de mi vida de resucitada desde aquella playa de Guatemala y la resurrección que me ha ofrecido esta navidad que ha sido verdaderamente nueva.

Fijando mi mirada en una hermosa postal de Reyes. El primer regalo de Reyes que recibí en mi correo esta mañana. Proviene de un sabio amigo que tradicionalmente envía sus felicitaciones navideñas en el día de Reyes. Una hermosa serigrafía hecha por su hermana artesana con una décima a los Reyes escrita por él. Con gran asertividad este amigo me recuerda “que en la verdad siempre existe la alegría” Y como un cohete disparado hacia la luna, en un instante todos mis pensamientos se vuelcan hacia el camino de los Magos al pesebre y toda la grandeza de este acontecimiento que hoy nos une a millones de creyentes.

Epifanía que no es otra cosa que manifestación de Dios al mundo. Unión de culturas, encuentro de Reyes y Pastores frente al pesebre donde reina el amor. Esperanza de libertad para todas las cautividades. Confianza de que seremos guiados y que en las pequeñas gestas veremos la luz de la nueva vida que se sigue floreciendo en medio del mal.

Hoy mis amigos mexicanos comen su tradicional rosca, nunca la he probado pero saboreando mi arroz con dulce me saboreo también la rosca con la esperanza de encontrar al niño escondido entre la harina. También se alegra mi corazón al recordar el mensaje de un hermano español que ayer me ofreció su sermón de Reyes donde con la certeza de una vida al lado de campesinos e indígenas me recordaba que la salvación de nuestra mente y espíritu está en lo pequeño en lo sencillo. En el espíritu de acogida, de entrega y celebración que viven los que nada poseen.

Agradezco por cada persona que me acompañó y pude acompañar en este pasado año. Los nuevos amigos que llegaron, en especial aquellos de tierras lejanas. Por cada sueño realizado, de los que pedí para mí y los que soñé para otros. Agradezco por tanto y todo lo que me hizo más mujer, más humana a lo largo del pasado año.

Con la alegría que encierran las verdades y luchas en las que creo, celebro este día de Reyes y el comienzo de un nuevo año de trabajo por la justicia y la paz. Como los Reyes luego de visitar el pesebre me propongo tomar nuevas rutas que me mantengan el espíritu conectado a la alegría de los que sabemos que la civilización del amor ya es una realidad.

2 comentarios:

Jose María dijo...

Gracias hermana Lourdes. De verdad que siempre el Señor te ilumina en estas reflexiones tan cargadas de vida y de experiencia del Amor de Dios, y de su reino que queremos sembrar con esperanza, ante el drama de la desesperanza de muchos hermanos nuestros.
Lo pondré en nuestros Blog compartidos. Un abrazo Jose M sds.

Lourdes Ortiz dijo...

Gracias a ti Jose Mari por ser parte de mi caminar y ayudarme a ver cosas que solo se pueden ver desde el amor.

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Bienvenido (a) este espacio de compartir aquello que me dice el amor luego de veinte años de convivir con el dolor y las luchas de mujeres y hombres en Puerto Rico y más allá de nuestras fronteras. Quienes con sus vidas me han ofrecido profundas lecciones sobre lo que es la vida y las razones para seguir apostando al amor como única respuesta...